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Una "ayuda" de 10.000 millones de dólares, el verdadero motivo del espurio pacto con Irán

Cristina Fernández de Kirchner ofreció impunidad a los autores del atentado a la AMIA a cambio de una ayuda económica de Irán.

Ese fue el verdadero -y lesivo- motivo del espurio pacto que derivó en el pedido de desafuero y detención de Cristina por traición a la Patria.

La ex Presidenta intentó intercambiar un “salvoconducto” político para los jerarcas de Irán acusados de matar a 85 ciudadanos argentinos a cambio de la venta de granos, de tecnología nuclear y del abastecimiento de energía.

Julio De Vido, Carlos Zannini, Héctor Timerman, la YPF estatal de Miguel Galuccio y el Ministerio de Economía llevaron adelante negociaciones para concretar ese proyecto: al fin, dinero a cambio de encubrir a los asesinos.

Cristina pretendía una ayuda de Irán equivalente a 10.000 millones de dólares. Así lo dicen los documentos secretos que se encuentran en sede judicial y las escuchas que aún se mantienen en secreto en la causa AMIA.

 

 

Está confirmado que "Yussuf" Khalil -el delegado informal de Irán- habla de esa cifra con Mohsen Rabbani, ex agregado cultural en Buenos Aires y uno de los ideólogos del atentando.

El fiscal Gerardo Pollicita tiene constancias de que el convenio incluía un aporte nuclear de la Argentina a Irán. Y que el impulsor fue el venezolano Hugo Chávez.

La búsqueda de fondos la hizo Cristina en un intento desesperado de frenar la caída que enfrentaba la economía a causa del cepo, ausencia de dólares y la crisis energética.

El país importaba por año en energía 15.000 millones de dólares. De Vido y Roberto Barata están presos, acusados de cobrar coimas por esas compras.

El Senado trató el acuerdo en febrero de 2013. En el inicio del año electoral en el cual Cristina pretendía ampliar su consenso para retener el poder y abrir la posibilidad de un tercer mandato.

Era clave contar con dinero fresco que paliara la crisis económica incipiente y el estancamiento.

Existen muchas pruebas sobre la cuestión. Pero hay un encuentro y un diálogo claves que anticipó en exclusiva Clarín.

Fue el 20 de mayo de 2013, en el despacho de Julio De Vido. El ex ministro recibió a Luis D'Elía, durante exactamente 68 minutos.

Al término del encuentro, el propio De Vido se cruzó a la Casa Rosada para informar a Cristina. El piquetero -desde Planificación- habló con Yassuf Khalil en forma franca. Así le dijo:

 ─Estuve con el quía [De Vido]. Están dispuestos a mandar gente de YPF con nosotros para hacer negocios allá, intercambiando granos y carne por petróleo. El problema es político, necesitamos la aprobación del memorando.

Khalil habló minutos después con Rabbani y le transmitió:

 ─Hoy estuvimos con De Vido y manifestó que está dispuesto a mandar a las máximas autoridades de YPF para arreglar la transacción con la República Islámica.

Efecto no deseado

La corrupción es un problema no zanjado en la Argentina.

La Auditoría General de la Nación sufrió en las últimas semanas una grave filtración en su sistema de seguridad informática.

El tema se mantiene en absoluto secreto y las autoridades juraron no admitirlo en público. A eso se comprometió Oscar Lamberto, porque la difusión del espionaje sería un escándalo. Pero en la AGN se conoce un ingreso ilegal al sistema, en búsqueda de destruir documentos sobre una actual investigación de corrupción.

En el mundo inversor quieren saber qué va a pasar con la corrupción en la Argentina. Ya se lo dijeron a Mauricio Macri en España: no vendrán inversiones abundantes al país mientras los manejos del kirchnerismo continúen impunes.

Por eso, el tema apareció en las reuniones privadas que el ministro de Transporte, Guillermo Dietrich, tuvo en Washington y Nueva York. Fue para lanzar el ambicioso plan de Participación Público-Privada (PPP).

Dietrich dijo frente a banqueros de Estados Unidos: “En el gobierno de Cristina hubo una corrupción escandalosa”. Y remató: “Hay varios funcionarios del kirchnerismo presos”.

El Gobierno sale a buscar interesados para el PPP

Lo dijo para despejar la incertidumbre que flamea en el exterior sobre la impunidad en Argentina. Pero su esfuerzo no evitó las dudas que existen en la comunidad de negocios de Estados Unidos para invertir en el PPP.

La reunión más dura fue la que mantuvo en Washington con la firma Fluor Corporation, que lidera con mano firme David Seaton.

Esta multinacional también encabeza el lobby constructor en EE.UU. El mensaje fue el siguiente: tendrían que tener una maxiganancia asegurada para cubrirse y decidir entrar a la Argentina.

Así se explica que las constructoras estadounidenses le comunicaron que en esta primera etapa no participarán: no tienen tiempo para analizar el riesgo argentino y los proyectos. Hace 18 años que no invierten aquí.

En Manhattan la reunión con banqueros fue mejor. La organizó el ex JP Morgan y ahora secretario de Finanzas, Pablo Quirno: los bancos están satisfechos porque cobrarían sus préstamos con bonos del Estado, cada trimestre y a tasas jugosas.

El Gobierno salió de gira por EE.UU. y Europa en busca de inversores para la obra pública

Estaban -entre otros- Máximo Silberberg del JP Morgan-Chase, Charles Moser del Morgan Stanley, Todd Martinez de Fitch, Corp y Shinya Miyake, del Japan Bank.

A la gente de negocios no le cierran los números y otra cuestión: no cayó bien que los funcionarios hablaran pésimo de la oposición peronista, cuando para invertir las “multi” exigen que en la Argentina haya seguridad sobre una alternancia confiable.

Eso mismo lo escuchó el propio Presidente en su viaje a Manhattan. Sucede que las inversiones en PPP son a plazos de 15 años.

No vendrán a traer plata en cantidad si ven enfrentamiento político y falta de consenso. El programa PPP fue una idea que el abogado Ezequiel Cassagne -hijo de Juan Carlos- propuso a la Casa Rosada, con un objetivo: financiar obras sin pasar por el Estado y así evitar que el financiamiento extranjero figure en el BCRA como deuda externa.

Pero los propios inversores le pusieron límite al atajo que Cassagne copió de Inglaterra. Ahora en la Casa Rosada se habla de posibles modificaciones.

Una tarea ciclópea en el Parlamento: avanza la idea de modificar y recortar el ajuste de la reforma previsional.

El Gobierno confía en que la movilidad jubilatoria será ley antes de Navidad

Fulvio Pompeo -el hombre fuerte de Cancillería- inició una gestión clave para destrabar el bloqueo que le impediría a la Argentina entre en la OCDE.

Francia le sacó tarjeta roja. La relación entre Emanuel Macron y Macri está llena de reproches.

En secreto y en las últimas horas, el Gobierno hizo una gestión ante Donald Trump: le pidió que avale el ingreso a la OCDE.

Una "ayuda" de 10.000 millones de dólares, el verdadero motivo del espurio pacto con Irán

El mandatario estadounidense. (AFP)

Ahora en Europa pusieron otro requisito: contestaron que sólo admitirán a la Argentina si también ingresa Rumania.

Fue una zancadilla: Washington no quiere la entrada de Rumania. Estamos en tiempo de descuento. El partido se juega ya: en París, el próximo jueves 14 . Y Trump tiene la pelota.

 

 

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